Es posible llevar una vida más sana y en equilibrio consigo y su entorno


Beatriz Mediavilla y Julieta Aldrey son
egresadas del Instituto Bert Hellinger de
Venezuela.
Foto: Juana Coromoto Fajardo Issele

(Entrevista publicada en el Diario El Sol De Margarita de fecha 14/06/2009)

 

Con estas palabras de Bert Hellinger, sicoterapista alemán y padre del método de las Constelaciones Familiares, las facilitadoras Beatriz Mediavilla y Julieta Aldrey invitan a los pobladores insulares a asistir a un taller que denominaron “Las raíces del amor”.

 

Según el Instituto Bert Hellinger de Venezuela, las Constelaciones Familiares es una técnica utilizada en terapia sistémica familiar y su objetivo es sanar o curar las heridas existentes en las familias entendiendo estas como un sistema en el que todos sus miembros están relacionados.

 

Beatriz Mediavilla y Julieta Aldrey se han estado preparando desde hace aproximadamente cuatro años para ser consteladoras, es decir, poder ayudar a otros, como el nombre del taller lo indica: a encontrar sus raíces.

 

Según los conceptos que maneja la terapia de Constelaciones Familiares, todos los seres humanos tienen una fuerte conexión con su familia y los define una serie de características que determinan quiénes somos, lo que hacemos, lo que queremos, incluso hasta las decisiones y la salud.

 

“Reconocer el amor en nuestra madre, nuestros padres, nuestros abuelos, esos seres que aún están o ya se han ido, nos permite conectarnos con la vida y el mundo. Todo lo que ocurra, bueno o malo al ser visto desde el amor inmediatamente cambia. Las constelaciones nos permiten entender por qué nos pasan las cosas, al comprenderlo podemos sentir compasión, perdón y seguir adelante”.

 

Explica Beatriz Mediavilla, quien además de consteladora es docente y tiene once años viviendo en Nueva Esparta, que ya antes había trabajado con otras terapias como el Curso de Milagros, pero fue con las Constelaciones Familiares que comenzó a darle respuestas a su vida. Cree que lo más hermoso de este método “es que comprendes tus raíces, te ayudas tú, ayudas a otros de tu familia, ¿y que es la sociedad sino un conjunto de familias?”.

 

Para Julieta Aldrey, arquitecta, profesora de yoga y miembro de la Fundación Ecovida, también fue un aprendizaje provechoso ese primer contacto con un taller de Constelaciones Familiares, pues pasaba por dificultades. “Como todos también me preguntaba por qué me pasa esto o aquello, quería saber y esta necesidad me llevó a conocer más y más. Hoy siento que es mi trabajo impulsar a otros a tomar la vida y eso se hace a partir de la madre, el padre, nuestra familia”.


Como toda terapia tiene una técnica que puede desarrollarse ya sea con la persona que desea congelarse a solas, en un consultorio, o en grupo cuando se hacen los talleres. “Con ejercicios muchas personas reconocen sus propias situaciones ejemplificadas en otros, se llaman ejercicios sistémicos y es que gente que no conoces tomará el lugar de tu padre o madre o ese miembro de la familia que necesitas reconocer. En el caso de este taller que ofrecen los casos a constelar serán tomados del público asistente.

 

Ambas consteladoras sugieren a las personas tener un tema, tener una razón y mientras más específica esta sea mejor: “me cuesta mantener mis relaciones laborales” o “no se como comunicarme con mis hijos”, etc. Las razones son tan variadas como arena hay en la playa, lo importante es tener esa pregunta, querer saber el por qué de una situación que nos hace daño.

 

Pero además resaltan Mediavilla y Aldrey que es una terapia con la que se comienzan a ver resultados casi de inmediato, “como no es mental sino espiritual al llegar a la raíz la persona amplía su visión: mi madre me abandono. Cuando comprendo que fue lo que paso acepto a esa persona en mi vida, tengo el coraje para mirar y decirle lo que siento y me libero, incluso perdono, tengo compasión y soy capaz de seguir sin ese peso en mi alma”.

 

El taller que dictan las consteladoras tiene carácter didáctico, pero es más para vivenciar y aprender para aplicarlo a la propia vida. “El taller dura todo el día, en la mañana tomamos tres o cuatro casos para hacer las constelaciones y en la tarde con ejercicios sistémicos se trabaja con la vida (que representa la madre) y el mundo (el padre).

 

Por: Juana Coromoto Fajardo Issele

Entrevista publicada en el Diario El Sol de Margarita