La Puerta a Dios son los Padres y el camino a Dios es la Pareja

El primer obstáculo para una relación de pareja es que la persona no reconozca, o tenga problemas para reconocer que su pareja tiene raices distintas de las suyas y, por tanto está marcada por otras experiencias que él o ella. Que no se pueden unir las raíces distintas en una única raíz, sino que siguen siendo distintas, ya que de la misma manera que el hombre y la mujer son distintos, así también lo son su familia de origen. La condición previa sin embargo, es que cada uno reconozca, valore quiera a la familia del otro.


Una ilusión que debemos abandonar en la relación de pareja, es la idea de que la propia familia es la ideal y que la familia del otro debe ser como la propia para acabar siendo igualmente ideal. Las familias se toman tal como son, es decir imperfectas y justamente lo imperfecto en cada familia es lo que despliega y da fuerza animando a la pareja.


En la relación de pareja se debe dar tanto como el otro esté dispuesto a devolver a un nivel equivalente o como sea capaz de hacerlo. Cuando uno da más de lo que el otro está dispuesto a devolver, el compañero se siente presionado por lo que aún da menos. De esta forma el desequilibrio va aumentando constantemente. En este caso la relación se acaba. La relación de pareja requiere una cierta medida de dar y tomar, sin esta medida se extingue.


El amor se logra cuando ambos compañeros se han desprendido de sus familias de origen con amor. Donde por el contrario aun llevan cometidos de las familias de origen, por ejemplos llevando destinos que en el fondo no son suyos estas dinámicas, se introducen en la relación e interfieren en la pareja. En un caso así ambos compañeros necesitan paciencia para no enojarse el uno con el otro. Ven que el otro está atado por las implicaciones en su familia, y esperan hasta que esto se resuelva. Esta espera llena de amor, por una parte conlleva una gran renuncia; por otra parte, sin embargo, crea un ambiente en el que, quizás, las implicaciones puedan salir a la luz y ser resueltas.


Una recomendación de Bert Hellinger en una situación como lo antes descrito, es ¨...Cuando uno de los compañeros atraviesa una crisis, el otro puede imaginarse que está como al lado de la cama de un enfermo, esperando hasta que el compañero se sane. El otro espera con comprensión, pero permanece interiormente centrado. No obstante hay un límite de espera a partir del cual ya no se le puede exigir más. En cuanto se alcanza este límite, la pareja se separa; así el otro no es humillado. Cuando el compañero recibe demasiada ayuda, ya no puede compenzarlo y se produce la separación".


Lo anterior fue tomado del libro Lograr el amor en Pareja de Johannes Neuhauser ( Trabajo terapéutico de B. Hellinger)