Los conflictos

Todo lo que vive, deberíamos experimentarlo en nosotros mismos, crece y se desarrolla confrontándose  a múltiples resistencias. Eso significa que no solo esta en intercambio con su entorno, sino también en conflicto con el. Ese conflicto lleva a menudo, a que para vivir o sobrevivir, debamos aniquilar a otros seres vivos o incorporarlos. En  ese conflicto debemos hacer la experiencia de que también otros seres vivos luchan en nuestra contra, se imponen e incluso buscan hacer carne de nosotros o, al menos, marcamos nuestros limites. Por eso tampoco podemos evadir el conflicto.

 

EL TODO

 

No obstante, a eso otro, lo que esta en oposición y en conflicto con nosotros y con lo que también, desde nuestro lugar, buscamos el conflicto y lo debemos superar, también a eso otro debemos reconocerlo como igualmente necesario en el todo. Debemos reconocer que la fuerza creadora de origen, la fuerza que mantiene en movimiento a todo lo viviente, lo quiere de esa manera y lo lleva al conflicto de esa manera.

 

¿Cual es la conclusión que se desprende de esto? Con la mirada hacia el todo podemos asentir en la misma medida a nosotros y al otro, sin importar si en este conflicto somos los vencedores o los vencidos, los perpetradores o las victimas. Entonces, a pesar de que en este conflicto ataquemos al otro o nos defendamos de el, ambas cosas, ambas cosas con la firmeza necesaria, podemos abstraernos de nosotros mismos de manera que no sea posible estar orientados hacia el todo en medio del conflicto, nosotros permanecemos en sintonía con el todo y, en el, también con nosotros mismos y con el otro.

 

La vida y la muerte, la victoria o la derrota aparecen, entonces, bajo otra luz. En realidad en el todo no existe ni lo uno ni lo otro como mejor o peor, como mas grande o mas pequeño. Todo sirve al mismo objetivo y esta igualmente contenido en el todo. Por ese motivo, en el conflicto puedo atacar al otro y me puedo defender ante el sin estar en su contra y, sobre todo, sin por ello perder, en lo mas intimo , la unión con el todo. Porque entonces mi centro se desplaza desde mi hacia el todo y, desde allí, extraigo tanto mi fuerza como mi mesura.

 

CONFLICTO ENTRE GRUPOS

 

Sin embargo, el conflicto existe no únicamente entre yo y otro individuo, sino también entre el grupo al cual pertenezco y otro grupo. Como miembro de mi grupo, soy arrastrado al conflicto con otro grupo y, como miembro de mi grupo, debo defenderme ante otro grupo y posiblemente incluso combatirlo porque, al igual que el individuo, tambien los grupos deben imponerse en el conflicto.

 

CONFLICTOS NO RESUELTOS ENTRE LA FAMILIA

 

Dentro de un grupo, en especial dentro de la familia, el individuo a menudo queda implicado en un conflicto no resuelto del pasado de su sistema, sin que sea consciente de ello. Eso significa que el conflicto sin resolver persiste en su alma y busca ahí encontrar una solución. Pero no la puede hallar porque el conflicto fue desplazado a un miembro de la familia que no tiene la fuerza ni el derecho de terminar con ese conflicto ni de reconciliar las partes que originariamente se encontraban en conflicto.

 

Un ejemplo de ello es cuando el hijo nacido de un segundo matrimonio perpetua el conflicto entre su padre y su primera mujer sin ser consciente de ello , pero mostrando los mismos sentimientos y el mismo comportamiento que esa primera mujer. En ese caso, para que el conflicto toque a su fin, hay que volver donde surgio originariamente.

 

Extracto del libro La verdad en movimiento de Bert Hellinger